En el poder del ahora, mencionaba haber observado ue después de una pelea entre dos patos, que nunca dura mucho, los patos se separan y flotan en direcciones opuestas. Después, los dos agitan vigorosamente las alas, liberando así el exceso de energía que se acumuló durante la pelea. Después del aleteo, siguen flotando apaciblemente, como si no hubiera ocurrido nada.

SI EL PATO TUVIERA UNA MENTE HUMANA, mantendría viva la pelea a base de pensar, de inventar historias. La historia del pato sería probablemente esta:

"Es increíble lo que acaba de hacer este tio. Se ha acercado a menos de diez centimetros de mí. Se cree que este estanque es suyo. No tiene consideración con mi espacio privado. No volveré a fiarme de él. La próxima vez, intentará otra cosa, solo para molestarme. Estoy seguro de que ya lo está pensando. Pero no pienso aguantar esto. Le daré una lección que no olvidará". Y la mente sigue pensando en ello, días, meses, años.

En lo que se refiere al cuerpo, la pelea aún continúa, y la energía que genera en respuesta a todos estos pensamientos es emoción, que a su vez genera más pensamientos.

Así es como vive la mayoría de los humanos todo el tiempo.
Ninguna situación ni suceso se acaba nunca. La mente y el "yo y mi historia" crada por la mente, los mantienen vigentes.

La lección de nuestro pato es esta: agita las alas -que se traduce cómo "líbrate de la historia"- y vuelve al momento presente.

Eckhart Tolle. Un mundo nuevo, ahora