Algunas personas pueden estar sonriendo y conversando educadamente, pero podemos sentir esa hirviente bola de emoción negativa que tienen justo bajo la superficie, esperando el próximo suceso al que reaccionar, la próxima persona a la que culpar o con la que enfrentarse, la siguiente cosa que las haga infelices.

Por efecto de su propensión a reaccionar en lugar de actuar, cuestiones insignificantes crecen fuera de toda proporción, mientras ellos intentan arrastrar a otras personas a su drama, obligándolas a reaccionar.

Algunos se meten en pleitos constantes (la personalidad conocida como "querulante"), otros están consumidos por el odio obsesivo hacia su ex-pareja.

Inconscientes del dolor que llevan dentro, proyectan con su reacción ese dolor en sucesos y situaciones EXTERNOS. Debido a la absoluta falta de conciencia de sí mismos, no pueden distinguir la diferencia entre un suceso y su reacción al suceso. Para ellos el dolor, la infelicidad están fuera, en el suceso.

Al ser inconscientes de su estado interior, ni siquiera saben que son profundamente desdichados, que están sufriendo.

Eckhart Tolle. Un mundo nuevo, ahora. (Página 136)