El mayor logro de la humanidad es el reconocimiento de su propia disfunción, de su propia locura.

En el lejano pasado, este reconocimiento lo habían logrado unos pocos individuos: Gautama Siddharta, Lao Tsé, y muchos otros seres, de las mismas u otras áreas e influencias espirituales.

El mundo no estaba preparado para ellos, fueron malentendidos por sus contemporáneos y por generaciones posteriores. Sus enseñanzas, simples y profundas, se tergiversaron, se le añadieron cosas que no tenían nada que ver, en algunos casos ya desde que sus discipulos lo pusieron por escrito. Estas enseñanzas fundamentales para salir de la disfunción humana, quedaron tergiversadas para siempre y se convirtieron en parte de la locura.

Una locura que hizo que las religiones creadas a partir de las mismas, se conviertieran en fuerzas divisorias, en lugar de ser unificadoras. En lugar de traer el final de la violencia y el odio mediante la comprensión de LA UNIDAD FUNDAMENTAL DE TODA LA VIDA, trajeron aún más divisiones entre todos.

Se convirtieron en IDEOLOGÍAS: Sistemas de creencias con los que la gente podía IDENTIFICARSE (= IDENTIDAD), y de este modo dar un sentido y un contenido a su YO.

Por medio de ellas (religiones-ideología e IDEOLOGÍAS), podían demostrar que ellos "tenían razón" y los demás estaba "equivocados" y así definir (tener) su identidad en función de "unos otros": sus enemigos.

EXTRAÍDO DE "UN MUNDO NUEVO, AHORA", ECKHART TOLLE