No importa que proporción de tu cuerpo-dolor corresponde a tu nación o raza, y que proporción es personal.

En cualquier caso, solo la podrás superar aceptando la responsabilidad de tu estado interior actual.

Aunque echar la culpa a otros parezca más que justificado, mientras culpes a otros, seguirás alimentando al cuerpo-dolor con tus pensamientos y seguirás atrapado en tu ego.

SOLO HAY UN CULPABLE DEL MAL EN ESTE PLANETA: LA INCONSCIENCIA HUMANA.

Darse cuenta de ello es el auténtico perdón. Con el perdón tu identidad de víctima se disuelve y emerge tu verdadero poder: el poder de la Presencia. EN LUGAR DE CULPAR A LAS TINIEBLAS,ENCIENDES LA LUZ.