Estar vacío significa estar vacío del ego, no tener ningún pensamiento del ‘yo’. No en el sentido que se actúe como un vegetal o un animal salvaje – cosas vivientes que simplemente procesan agua, comida y luz solar para poder crecer y reproducirse – sino en el sentido de que ‘se deja de juzgar’ las acciones, las personas, los lugares, y el entorno en términos de "yo", de "mí" o de lo "mío". Una persona que está "vacía del yo" rara vez tiene ocasión de emplear estos pronombres.

Una persona que está verdaderamente vacía no posee nada, ni siquiera conciencia del yo o de sí mismo. Sus intereses no dependen de sus propias necesidades y deseos, pues no toma en cuenta estas consideraciones, sino que se preocupa por los demás. No juzga a la gente por ser simpática o antipática, digna o indigna, útil o inútil, etc. No aprecia ni desprecia a nadie.

Jy Din Shakya
Abad del Templo Hsu Yun