Casi todas las personas que están en posiciones de poder en este mundo- como políticos, figuras de televisión o negocios, líderes religiosos- están completamente identificados con sus papeles, con unas pocas excepciones. Por mucho que se las considere personas importantes, no son más que actores inconscientes en un juego de egos, un juego que parece importantísimo, pero que en el fondo carece de auténtico propósito. Es, según las palabras de de Shakespeare "un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada". Si el drama mundial de los egos tiene algún propósito, es que crea más y más sufrimiento en el planeta y el sufrimiento, al final puede destruir al mismo ego que lo está creando..

Eckhart Tolle. Un mundo nuevo, ahora