El ego colectivo manifiesta las mismas características del ego personal, como la necesidad de tener conflictos y enemigos, la necesidad de tener más, la necesidad de tener la razón para que otros estén equivocados, y así sucesivamente. Tarde o temprano, la colectividad entra en conflicto con otras colectividades porque es algo que anhela inconscientemente y porqué necesita la oposi­ción para definir sus límites y, por ende, su identidad. Sus miem­bros experimentarán entonces el sufrimiento que se desprende inevitablemente como consecuencia de toda acción motivada por el ego. En ese momento, es probable que despierten y se den cuenta del fuerte elemento de demencia presente en su colectividad.
El ego colectivo generalmente es más inconsciente que los individuos que lo componen. Por ejemplo, las multitudes (entida­des egotistas transitorias) son capaces de cometer unos actos atro­ces que el individuo, separado de la turba, no cometería. No es raro ver cómo las naciones asumen comportamientos que podrían reconocerse inmediatamente como una psicopatía a nivel indivi­dual.
Eckhart Tolle. Un mundo nuevo, ahora