Lo que sueles indicar cuando dices "yo", no es lo que eres.
Lo primero que aprende un niño es a identificar una secuencia de sonidos con su nombre. Poco después, aprenden la palabra mágica "yo" y la equiparan con su nombre.
El paso siguiente son pensamientos de "mi" y "mio", para designar cosas que de algún modo forman parte de la palabra "yo".

Cuando el niño crece, la idea original del "yo" atrae otras ideas: se IDENTIFICA con un sexo, posesiones, el cuerpo percibido por los sentidos, nacionalidad, raza, religión, profesión, conocimiento acumulado, opiniones, lo que gusta o disgusta, los papeles que representamos (padre/madre/esposa, etc.),las cosas que nos ocurrieron en el pasado, nuestros proyectos de futuro, etc.

Todo lo anterior(y otras cosas)sirven para obtener una sensación de IDENTIDAD.

En el fondo, no son más que pensamientos UNIDOS PRECARIAMENTE por el hecho de que a todos se les ha conferido un sentido de identidad. Esta sentido de identidad, es lo que normalmente indicamos cuando decimos "yo".

Cuando adquirimos conciencia de nuestro ser interior, seguimos usando la palabra "yo", pero viene de un lugar mucho más profundo de nuestro interior.


Eckhart Tolle, "Un nuevo mundo ahora"