Cuando nos resulta imposible conseguir nuestros más importantes deseos vitales - a los que normalmente estamos aferrados -, sentimos primero una gran frustracción y la sensación de estar atrapados "sin salida" en una vida que no deseamos. Si no canalizamos esta enorme frustracción y sensación de atrapamiento, el sistema psicológico puede colapsarse, produciendo los primeros sintomas de ansiedad.

Los ansiolíticos, eficaces en un momento dado, no son la solución al hábito de frustrarse ante la inalcanzabilidad de nuestros deseos más profundos, ni la disfuncionalidad de la conducta mental, el colapso-post-frustracciones vitales.

Una terapia (o autoterapia), que nos enseñe a "soltar lastre", a no aferrarnos puede ser de gran ayuda. Y una vía más rápida es la meditación zen donde aprendemos rápido a soltarnos, aceptando el aquí y ahora.

Inspirado en "La ansiedad, como combatirla". De El Manuscrito Zen