Un monje llevó a su maestro dos macetas con plantas.
“Déjala caer”, ordenó el maestro. El monje soltó una maceta.
“Déjala caer”, ordenó nuevamente le maestro. El monje soltó la otra.
“Déjala caer”, rugió el maestro.
“Pero no tengo nada que dejar caer”, tartamudeó el monje.
El maestro asintió: “Entonces llévatela”.


Parábola Zen
Zen, Editorial Integral, Página 85.

1pa2