En este momento, nada nace y nada muere.
Entonces no hay "nacer y morir" a que poner fin.
Por tanto, la absoluta tranquilidad del nirvana
es el tiempo presente.
Aunque es en este momento,
este momento no tiene límites,
y en él hay deleite eterno.

HUI - NENG

Zen, Editorial Integral, Página 132